LA ÚLTIMA TRANSMUTACIÓN (Por Caro Medina Virces)
En la isla Escritura, donde el mar es de esmeralda y de cuarzo el cielo, donde la pluma es de oro, la cuartilla cuero de gazapo curtido a la luz de la luna, y la escritura hedónico placer, un joven
En la isla Escritura, donde el mar es de esmeralda y de cuarzo el cielo, donde la pluma es de oro, la cuartilla cuero de gazapo curtido a la luz de la luna, y la escritura hedónico placer, un joven
Cuando se pierda el eco (el eco plañidero) de la campana gris del campanario; cuando descanse el trueno y la luz del relámpago, jugando, encienda mil hogueras en el cielo y se vayan cerrando las ventanas para que duerma el
El día después de haberte conocido me sorprendió a mí mismo este descubrimiento. ¡Siempre te había esperado…! Y cuando te encontré comencé a darme cuenta de que acaso, en montones de cosas, te había buscado siempre. Después de conocerte se
EL ÚLTIMO CUENTO El hombre se sentó en el banco más solitario de la plaza. Dejó el bastón a su derecha y tomó el libro de su morral. Como lo abriera al azar, hubo de retroceder unas páginas para hallar
La luna es trasnochada, una ramera estúpida que se muestra en las noches, solitaria y discreta, pero que no vacila, en ciertos días en mostrarse, descarada, con el sol. Esa luna excitante que se maquilla la cara inexpresiva con esos
¿Para qué tanta flor…? ¿Para qué tanto derroche en derredor…? ¿Para qué tanto aroma y tanto nido…? ¿Para qué tanto sol…? ¿Y tanta mariposa…? ¿Y tanto trino…? ¿Y para qué, colmando las medidas, tanta fruta en sazón…?
Titiló, apenas, entre las tinieblas la luz tan anunciada… Titiló apenas como esos relámpagos que anuncian a lo lejos la tormenta que ha de llegar en madrugada. Titiló apenas y todas las luces devinieron en pálidos vislumbres y cantos de
a L. v. Beethoven No hacen falta las voces… ¡que se callen! Él no quiere escucharlas ni recorrer las huellas que proponen con su canto. No hacen falta las voces y parece que nunca han hecho falta. Aunque hablen o
Justo es el momento para decirlo Qué lindo sería para todos que ese barrilete cósmico, como alguien lo definió, con los colores de Argentina y el 10 de Maradona estampados para siempre, se eleve en el cielo infinito y trasmita
Te regalo unas alas de gaviota, para ayudarte y compartir tu vuelo; un sendero con barro en el que has de dejar las huellas indelebles de tus pasos; este montón de letras para que escribas todas las palabras. ¡Una luz