A LOBOS (Poema de Domingo Adalberto Galli, en la semana del aniversario de la fundación)

Por Infolobos junio 3, 2020 18:21 Volver a la Home

Lobos, olvidadizo y olvidado, se despierta de a ratos
y le va contagiando su pereza al andar sin apuros de su gente.
En un pensado y racional damero descansa su chatura y, memorioso,
recuerda nombres, muertes, carnavales,
revive procesiones y malones y hasta tutea a los cuchilleros.
Primero fue fortín, cardo, mangrullo
que al indio desafiaba espejándose apenas
entre los juncos, allá por la laguna.
Y devino en aldea…
Caserío e iglesia con sus torres.
A un costado, estéril camposanto florecido de cruces y de llantos.
Después, mucho después, se sintió un pueblo
y creció con vías férreas, luces, adoquinado.
Y vinieron entonces: la retreta en la plaza,
mantillón y vestido, enagua almidonada,
campanas en las fiestas y en los duelos,
cuello duro, bastón, paseo obligado,
el bar, el comité, los candidatos,
¡Viva el Dotor…! ¡Balazos…!
Maduró con su historia y con sus casas
(hasta hubo una, alejada, de dudosa moral y de horas cálidas).
Ahora ¡por fin! se iluminó su noche;
cambió, de a poco, el barro que tenía , por asfalto;
le hicieron cines y colegios y fábricas;
en el parque, hace un tiempo,
le andaban, cada tanto, caballadas desbocadas con música de zambas
y le plantaron, para no estar tan solo, un puente carretero allí, en el sur.
También le han colocado, casi como al descuido,
un raro corazón de metal ensilado.
Pero le quedan arrabal y perros y frescas madreselvas perfumadas.
Así, chato, parece que olvidado, Lobos bosteza entre las dos cañadas.
Buey uncido a su yugo… Buey paciente que debe despertar
y en toro astado, olvidarse de límites y tiempo
y crecer, para afuera y para adentro.
¡Y ser fuerte!
Y, medido por la justa medida de su gente, ¡ser alto…!

(Poema extraído del libro «Juego de Luces y Sombras»)

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