MANU ANDUJAR, EN SU REGRESO A LA ARGENTINA, HABLÓ CON INFOLOBOS

Por Infolobos enero 22, 2020 14:30 Volver a la Home

Es bien nuestro, es lobense. “Regresé a mi querido Lobos más que feliz. Hacía un mes y medio que no veía a mis amigos y a mi familia”.

Sudor y lágrimas es poco al lado de lo que “Manu” dejó en este nuevo Dakar. Se convirtió en el cuarto mejor del mundo, y en el número 1 de la República Argentina.

INFOLOBOS, tuvo el placer de conversar con este joven de 23 años, que tiene una madurez y sencillez destacable. “Estoy contento de estar en mi pueblo. Llegué el lunes a las 11 de la mañana, muy cansado después de 19 horas de avión y 7 horas de escala. Hace 1 mes y medio que no veía a mis amigos y a mi familia. No veía la hora de abrazarlos”.

“Manu” destaca que “pude superar el objetivo del año pasado. Tengo dos top 5 en este rally mundial. Y este 2020 logré el 4to. puesto. Cualquier piloto sueña con ganar, pero hay situaciones muy difíciles, como muertes en pista, y ahí te das cuenta que es muy dura la carrera. Llegar es un premio, es ganar. A pesar de los errores, le pusimos el pecho siempre, como bien lobense”, remarca.

Sobre su preparación física, comenta: “Estuve laburando mucho con una médica deportóloga de Buenos Aires; y ya venía con buena base física de Raquel Brahim. En 2019, entrené con Matías Kumin entre 4 y 6 veces por semana. Todo esto ayudó mucho. En el Dakar del año pasado, bajé 5 kilos, pero este año no bajé nada, gracias al buen entrenamiento y la alimentación»

Etapas interminables y agotadoras. “Había etapas muy largas, de 900K. Salíamos a las 4 de la mañana. Y yo dormía un promedio de 6 horas por día. Cuando llegaba de vuelta, comía, pintaba la hoja de ruta del otro día, y estaba con mi viejo y mi equipo un rato; luego, me iba a dormir”.

“Estoy muy agradecido a todos los que me apoyaron. A los chicos de Campeones (Pablo Culela, ´Lonchi´, Juan Pablo Grassi…) con los cuales tengo la mejor relación, y a todos los que de alguna manera me alentaron”, señala.

Sobre Arabia. “Tienen una cultura muy cerrada. Por ejemplo, si bien hay internet, hay páginas bloqueadas, y con el WhatsApp sólo podés escribir. Además, no había público en las pistas, como en América, y los desiertos sí que eran desiertos. Estabas solo con tu cuatriciclo, tus herramientas y la solidaridad de los demás pilotos, de acuerdo al cansancio que tenía cada uno”.

“Por supuesto que me quedé con la espina en el ojo del podio. Pero es muy difícil. Todos lo sabemos. En varios tramos estuve tercero, pero a la mitad de la carrera tuve rotura de motor, y llegué a ponerle aceite de cocina al cuatri. Ahí tuve que dejar de atacar, buscar el error de los demás y poder meterme 6to. o 7mo. en las etapas, sin arriesgar la máquina”.

“Se me cortó la cadena por una piedra, y tuve que esperar a otro competidor para que me preste un repuesto; ahí perdí una hora. Y en la etapa 6, a 60K, sufrí rotura de motor. Me la jugué para llegar y salí despacito. A los 30K frené en un campamento de unos árabes, y en medio de tortas fritas, le pedí aceite de motor, pero como no tenían, les pedí un poco de aceite de cocina, así llegué a terminar la Especial”.

“Cuando crucé, me tuvo que remolcar un competidor, fue primero el paraguayo Nelson Sanabria, con el que hice 80K, y luego no arriesgué más el cuatri de él, ya que es todo un compromiso. Luego, me engancharon haciendo dedo en la ruta los mellizos Coronel, unos fenómenos. Me engancharon y me llevaron 200K de tiro”.

“Llegué y había una cola de autos y cuatris interminable. Me bajé para marcar tarjeta, con las botas puestas y todo el equipo, y al entregar la tarjeta, me dijeron que había llegado por solamente 5 minutos, sino me penalizaban por 18 horas. Llegué al borde y seguí en carrera. Al otro día, cambiamos el motor y opté por correr el Dakar de manera más conservadora”.

“Es una carrera rara, loca, para la cual hay que estar muy preparado”, subraya el joven. “Están los mejores del mundo y gente que se lo toma como un desafío”, añade.

Un poco de relax. “Ahora me voy a ir a pescar al sur con mi primo Juan Segundo Bruno. Y en febrero no voy a ser parte del Enduro del Verano porque tengo ya seis participaciones, y es muy difícil prepararse para las dos cosas. Quiero hacerlo bien”.

“Mi sueño sería correr en camión de acompañante. Sé navegar muy bien. Ya lo haré si tengo las posibilidades. Y a las motos tampoco las descarto, pero yo soy fanático de los cuatri, sin dudas”.

“En moto y cuatris pasábamos mucho frío; salíamos con menos 5 grados. Llegábamos cansados, con frío y hambre”.

A “Manu” siempre lo acompañó su equipo: el ex piloto de motos Javier Pizzolito, Pablo Vera, su padre Fernando Andujar, Alejandro Anzivino y Tomás Smith. “Me llevé 3 kilos de yerba para tomar mates con ellos cuando volvía. Allá no entendían nada. Era raro para los árabes. Toman mucho té”.

Los accidentas en el Dakar. “La muerte del portugués Paulo Gonçalves a uno le pega fuerte, como si hubiera ocurrido con cualquier otro piloto. Es realmente muy feo cuando ocurren estos accidentes fatales. No lo conocía mucho a Paulo, pero a uno por supuesto lo moviliza. Compartí con él algunas charlas y comidas”.

Su nuevo desafío: “El Campeonato Argentino que se corre en todas las provincias. En 2019 quedé tercero, pero este año tengo ganas de pelear la tabla más arriba. Este Campeonato se focaliza más que nada en pilotos sudamericanos, con excelente nivel de pilotos”, cerró este fenómeno de los fierros.

INFOLOBOS está orgulloso de haber tenido una entrevista con «Manu», al cual le robamos unos minutos de su tiempo para que nos relate parte de su impresionante experiencia en el Dakar 2020 de Arabia Saudita. Felicitaciones «Manu», sos un grande.

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