EL VIENTO (Poema de Domingo Adalberto Galli)

Por Infolobos febrero 9, 2021 21:26 Volver a la Home

Nadie controla al viento, nadie, nadie…
Él juega, cuando quiere,
o arrasa con los bosques
en loco vendaval irrefrenable.
Pero no se detiene
ni lo detiene nadie.
Él puede ser la brisa
susurrante en las hojas de los álamos
o puede ser un potro
que trae en los ijares,
viril, los huracanes.
Pero no se detiene
ni lo detiene nadie.
Se hace suave, medroso,
y juega con los nidos en los árboles
o con el pelo blanco, de una vieja
sentada en algún patio.
Y de las chimeneas,
ahumadas chimeneas de las villas más pobres
florece en humo blanco
y entonces las casillas alineadas
parecen un jardín en la mañana.
Pero no se detiene…
Él quema con el sol en los trigales
(que es amarillo el viento en el verano,
y se llama Vincent).
Acuna suave, dócil los retoños
en una primavera perfumada
vestida de muchacha
con la mejillas tersas.
Torbellino de tierra,
triste silbo en los cables
el viento del otoño
es un niño perdido que no encuentra a su padre.
Y sopla y sopla el viento
rescatando en las noches del invierno
las voces de los pájaros
que tiemblan en las ramas
inermes, ateridos.
Pero no se detiene…
Es dueño de secretos
pues en todo se mete, todo toca
y nada le es ajeno en su libre correr.
Y conoce montañas
se humedece en los mares
amontona las nubes, las separa
pero no se detiene…
Yo quise detenerte, yo quise conservarte
me destrocé en un vano
intento de atraparte.
¡Si eres el viento que no se detiene
ni lo detiene nadie!

Domingo «Pocho» Galli

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