ALFONSO LÓPEZ, ALEJO LÓPEZ Y JOAQUÍN MARCHINI, TRABAJARON EN LA COSTA ATLÁNTICA DURANTE LA TEMPORADA DE VERANO 2020 COMO GUARDAVIDAS

Por Infolobos marzo 4, 2020 11:52 Volver a la Home

Alfonso y Alejo López (25), profesores de educación física, y ahora guardavidas, comentaron a este medio su experiencia en la Costa Atlántica.

“En abril de 2019 arrancamos el curso y aprobamos las materias teóricas y prácticas, las cuales nos permitieron hacer guardias en San Bernardo y Mar de Ajó. En el curso, trabajamos en pileta y en pista corriendo; y tuvimos materias teóricas como fisiología, derecho y psicóloga, entre otras”, hicieron saber.

“Pudimos ir 8 estudiantes: de Saladillo, de 25 de Mayo, de Lobos solamente nosotros dos, y de Alvear”, comentaron.

El otro joven, Joaquín Marchini, también de Lobos, es de la camada 2018. Y los mellizos López camada 2019. “Éramos 15 en total en la Costa trabajando. 7 de la camada 2018 y 8 de la camada 2019”.

Hicieron saber que “hay puestos de Guardavidas cada 100 metros, y nosotros estuvimos acompañando, éramos uno más en el puesto. Estábamos a la par trabajando en prevención, primeros auxilios, cortes en la piel, insolación, si un nene se pierde, y para rescatar a alguien que se está por ahogar. Nos damos cuenta de esto por movimientos raros, fuera de lo común por parte de la persona que está en el mar. Si está mirando hacia la playa, desde el mar, algo pasa, algún problema hay”.

“Tuvimos dos y tres rescates en una semana respectivamente. Uno fue muy importante, en Mar de Ajó. Éramos dos guardavidas y dos aspirantes; y ocurrió a 200 metros para el lado de San Bernardo. Había movimientos raros, salimos corriendo, y empezamos a nadar. Era una citación dramática, desesperante… Eran una mujer y un hombre que estaban complicados, más el hombre. La mujer no tragó agua y el hombre sí, por sostenerla. Tenían 30 años la mujer y el hombre 40. Entre dos guardavidas lo sostenían al hombre, que era muy grandote. Lo sacamos entre dos guardavidas agarrados de un torpedo de otro aspirante, y éste tercero, de un torpedo que llevaba yo, que iba adelante, tirando”.

“El líder, el más experimentado, nos dijo que toquemos el silbato para solicitar la presencia de una ambulancia. Estábamos a 200 metros. Fue desesperante, tuve que hacer mucha fuerza, y tragué un poco de agua. Cuando hicimos pie, lo cargamos al hombre hasta la arena seca, de costado. Vomitó agua salada y un poco de sangre”, describió.

“Llegó la ambulancia, trajeron una tabla rígida, lo cargaron y se lo llevaron. Nos enteramos al otro día que estaba fuera de peligro”, contó.

“Después tuve otro salvataje con un hombre de 45 años con dos adolescentes; llegamos rápido y entre varios guardavidas y aspirantes los sacamos enseguida”, sumó el mellizo.

Ambos manifestaron que “la gente no da bolilla a las advertencias. La recomendación es que ante la primera desesperación, uno se acueste en el agua, para flotar mejor. Y que respeten las banderas. Celeste: mar bueno; amarilla y negra: dudoso; roja: prohibido bañarse; roja y negra: peligroso; tormenta eléctrica: negra con un rayo, donde hay que abandonar la playa; y blanca: niño perdido”.

Joaquín Marchini, el tercer lobense que estuvo en la Costa trabajando, dijo por su parte que “quise ser guardavidas porque siempre tuve el sueño de chico”.

“El curso en saladillo lo hice cuando terminé el secundario. Se me dio la oportunidad de ver la inscripción al curso, y era la opción más cercana que tenía desde Lobos”, comentó.

“Las guardias en Mar de Ajó, como los chicos, fueron increíbles. Conocí guardavidas con mucha experiencia que me transmitieron sus enseñanzas”, destacó el joven.

“Personalmente tuve dos rescates, uno el segundo día de guardia. Se rompió el banco de arena y se quedaron 4 personas en la canaleta. Salimos corriendo con el guardavidas, él de puntero y yo atrás con la rosca. Pudimos intervenir bien. Es un momento de aceleración, de tratar de llegar lo más rápido posible a las personas y que no se hundan”-

“Mi segundo rescate fue casi cumpliendo horario. Un nene con su padre se quedaron cerca del muelle. Los pilotes se ´comieron´ la arena y no hacían pie. En el muelle se genera un chupón que te lleva para adentro. Los laderos llegaron a tiempo y pudimos salir lo más bien”.

“Pensando en mi futuro, voy a empezar mi primer año de guardavidas en Lobos. Si tengo una buena propuesta de trabajo me quedo acá, pero si después tengo la oportunidad de ir a la costa, me encantaría volver. Voy a ir viendo cómo suceden las cosas”, remató el joven.

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