Correo de Lectores 12 de abril, 2019

HISTORIA

Escribe: Claudio Giglio

Conocí Lobos en 1946, con 12 años de edad, en unas vacaciones con mi familia.
 
Se convirtió en nuestro paseo semanal, a la casa de la familia Romano, en el hipódromo.
 
Conocí los carnavales lobenses, y aquel galeón que hizo el club Palermo bajo la presidencia del doctor Pier Gino Caponi, y en el que amenizaban la fiesta carnestolenda, la orquesta típica de Francisco Rotundo y las voces selectas de Julio Sosa y Floreal Ruiz.
 
Y la Brayton Jazz con Cacolo, que hacían característica y espectáculos con sombras sobre una tela blanca. Recuerdo  la operación con que hacían desternillarse al más que numeroso público.
 
Laguna de Lobos con el club primitivo y Chichoti. Y su agua intomable y su pesca abundante.
 
Y la avenida Hipólito Yrigoyen de tierra, y en la esquina de Buenos Aires, el cartel en un poste que indicaba con una flecha hacia el centro HOTEL MUÑIZ.
 
En 1960, el 1º de Agosto, ya médico, nuevo y joven y con cara de niño, me instalé en Lobos a ejercer mi profesión.
 
Vivía en la calle Castelli, pavimentada, en casa de la querida familia Muscio.
 
Luego alquilé una vivienda con consultorio en la calle Buenos Aires , frente a la Plaza 1810 y la parada de taxis.
 
Naranjas amargas eran los árboles de la calle.
 
Pavimentada.
 
En 1966, fuimos a vivir a la calle San Martín, de tierra.
 
En 1979, el 1º de noviembre, fuimos a nuestra actual casa, en la calle Sarmiento, de tierra y casi rural.
 
Durante los casi 40 años en que vivimos , progresó el barrio de a poco, e hicimos nuestro actual paraíso que cumplía el sueño de mi proyecto de vida: casi  una hectárea, para poder tener animales, muchos árboles, y espacio para nuestros hijos y futuros nietos y bisnietos.
 
Desde entonces pedimos, soñamos, insinuamos, que se pavimentara la calle Sarmiento, lo que convertiría esa calle en un acceso directo a Empalme Lobos, y todo ese ruego fue previo a la pavimentación de la calle Echave, cuyo deficiente pavimento duró poco y hoy se está reparando.
 
Las respuestas siempre fueron negativas.
 
Alguna vez con razones políticas que tengo en mi memoria.
 
Hoy, luego de 40 años, vivimos por primera vez en SARMIENTO PAVIMENTADA, junto con calles que la cruzan y que han convertido a aquel barrio casi rural, en un hermoso conjunto de viviendas y en un nuevo barrio poblado Y PAVIMENTADO.
 
Es agradecimiento al progreso honesto y observador de las obras que mejoran la calidad de vida de zonas olvidadas de la ciudad.
 
Hermoso, y sueño cumplido, no salir de la casa al barro, luego de 40 años.
 
Claudio Giglio
DNI 4134981
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