Poesía, Narrativa y Ensayo 5 de octubre, 2018

LOS MALANDRAS Y EL MONJO

Cuento de Gustavo Contrera. Primera parte.

1970 PRIMER AÑO
 
Cassius Clay deja el box. Se separan The Beatles.
 
Lanzamiento del Apolo XIII. Brasil campeón del mundo en México. Se edita el disco Let it be. Jochen Rindt muere en un accidente y póstumamente, es campeón mundial de F1. Se independiza Fiyi y Tonga del Reino Unido.
 
Salvador Allende asume como presidente de Chile. Muere Charles De Gaulle. Muere Janis Joplin. Muere Jimi Hendrix. Se emite por primera vez “Chespirito”. Luis Leloir recibe el Nobel de química. Nace Luis Miguel. La Isla de Wight recibe a 250.000 personas en un festival pop.
 
Estudiantes de la Plata conquista su tercer campeonato de la Copa Libertadores de América. En Arequipa (PERU) el Convento de Santa Catalina después de siglos, se abre al público. Asume el general Roberto Levingston. Se forma la banda Queen. Se forma la banda Aerosmith. Se crea el club francés Paris Saint-Germain. Inician su ciclo secundario en el colegio Pbro. José Albertini de Lobos BA, los inseparables y legendarios MALANDRAS.
 
A partir del año 1970, el párroco de aquel momento, Padre Ricardo Walther, dejó en manos de la Congregación de los Hermanos Maristas la conducción y administración del Colegio Comercial, haciéndose cargo de la tarea Faustino Ampudia Oveja. Hermano marista, venido desde España. Al poco tiempo de llegado a la Argentina, asume como rector del Colegio Comercial Pbro. José Albertini.
 
El nuevo grupo de alumnos ingresados, venía en su mayoría del colegio Nº 1 Pilar Beltrán que tenía turno de mañana y tarde. Unos pocos del Colegio de Hermanas y del colegio N° 6, dos de Las Marianas y dos de Navarro. Los del Nº 1 tenían un cabecilla por turno.
 
Todo era una novedad. La forma de estudiar, el cura español, los nuevos compañeros, ya no había una sola maestra sino un profesor por cada materia, los celadores, las secretarias. Por suerte teníamos educación física. El país y el mundo estaban bastante convulsionados. El gobierno militar, los hippies, la música, las manifestaciones juveniles, el auge del folclore argentino, el pelo largo, las minifaldas, los suecos, Credence Clearwalter Revival, la primavera y el sexo libre.
 
A Faustino Ampúdia (el rector), lo bautizamos el “MONJO”. A pesar de tener los votos de la Iglesia Católica Apostólica Romana, no usaba sotana. Además era profesor de literatura.
 
Nunca habíamos escuchado hablar del Cid Campeador, el Infante Arnaldo, ni del Rey Moro, pero el Monjo se obstinó en que todos debíamos aprender de memoria esos anónimos.
 
¡Quién hubiera tal ventura sobre las aguas del mar, como hubo el infante Arnaldos la mañana de San Juan!
 
Y así comenzó esta unión de alumnos y rector. Nada bien. Medio pajueranos que éramos y él que tenía un nivel cultural elevadísimo, hacia que el dialogo se viera entorpecido permanentemente.
 
El 1º año transcurrió digamos tranquilo. Había varios grupos y de a poco nos fuimos integrando. A mediados de año hubo una gran pelea de piñas entre dos cabecillas, alimentada por sus seguidores. La misma duró más tiempo de lo habitual y el ring-side fue el círculo que formaron los espectadores en el puente del canal.
 
El resultado de la misma fue, que los combatientes, luego de la disputa, y a pesar de las heridas, fueron por años íntimos amigos. Luego de aquel evento, el grupo se unió y cuando empezábamos a disfrutar de ello, se terminaba el ciclo escolar. De cualquier manera durante las vacaciones salíamos juntos.
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