Correo de Lectores 5 de octubre, 2017

FUE Y ES

Escribe: Claudio A. Giglio.

Dice Mario Vargas Llosa que la Argentina era un país del primer mundo, el primero en derrotar el analfabetismo, y colocado en un lugar predominante el concierto mundial.
 
La desgracia que hizo cambiar aquel futuro maravilloso, aquella brillante posición en el orbe, aquel país en que la gente progresaba, AHORRABA EN PESOS, PORQUE NO HABÍA INFLACIÓN, fue la aparición de un populismo soez, llamado peronismo, que supo, con su habilidad de crear  pobres para ser utilizados como fuerza ruidosa y enamorada, crear un grupo enorme y ganador.
 
Su final ignominioso, en medio de una crisis que la historia contada por los contadores peronistas no cuenta, una crisis que incluía la creación de un Plan de Austeridad, en el que Perón sugería que se quitaran los helechos de las macetas y se sembrara acelga, y que terminó con la huída por una cloaca del creador de aquella obra de terror, no significó su desaparición ni una mejoría de la conducta social.
 
Viví esa época brillante y sobreviví la destrucción iniciada por aquel peronismo populista y engrendrador de la desgracia argentina, que nombra Vargas Llosa.
 
Y hoy vivo el final de un extraño y mutante laborismo-peronismo-justicialismo-menemismo-duhaldismo-kirchnerismo-cristinismo, que ha terminado la destrucción argentina.
 
La económica, educativa, cultural, científica, y sobre todo, la conducta social.
 
Ninguna de sus formas puede atribuirse un éxito en su gestión. Las crisis fueron la firma de los hechos de cada uno de ellos.
 
Hoy el reclamo de regalos para molestar, y para mantener el ejército de necesitados para pretender el mantenimiento del poder falaz , ladrón, prepotente, insultante, que  molesta al ciudadano que necesita circular, o al que tuvo que cubrir su vivienda con rejas, alarmas, botones pánico, cámaras conectadas a centros de monitoreo, es estimulado por las heces moribundas del último peronismo.
 
Públicamente se ha incitado a agredir, impedir, aumentar la delincuencia, sugerir la presencia de explosivos.
 
Desde el vergonzoso Instituto Patria y otros seguidores perseguidos hoy por la justicia.
 
Todos o casi todos.
 
Niegan sus enormes , públicos, y destructivos delitos, creando en sus seguidores la idea de inocencia y de impunidad.
 
El esfuerzo por mantener la payasada cósmica que vivió la patria durante los años kirchneristas, es notable, y notable la desesperación por lograr mantener algo de aquello que los enriqueció, algo de aquellas falacias creadas y creídas por sus creadores.
 
Espero que sea ineficiente ese esfuerzo, y que en el tiempo, largo, de la reconstrucción del destruido país , este vuelva a ser lo que conocimos y vivimos los antiguos habitantes . Y visitantes.
 
Vargas Llosa lo supo viviendo en su Perú natal y visitando la maravillosa Argentina. Yo en mi Patria. Como adulto.
 
Claudio Giglio
DNI 4134981
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