Salud 25 de julio, 2017

LOS MISTERIOS DE LA TIROIDES, PARTE 2

Por Camila Puldain. IIN® Health Coach. Instructora de Musculación y Personal Trainer | Matrícula N° 6.013.

CONDICIONES Y SÍNTOMAS DEL MAL FUNCIONAMIENTO DE LA TIROIDES
 
Mientras que se sucede toda esta actividad viral en la Tiroides, vas a notar seguramente que algo no anda bien – o tal vez ni siquiera te diste cuenta de este rápido desequilibrio. Eso es porque en los primeros dos estadíos, los síntomas del tercer estadío (o sea, cuando el virus entra a la Tiroides) pueden ser sutiles, o por el contrario, súper histriónicos. Esto tiene que ver con la variedad del VEB que se está alojando en tu cuerpo, ya que hay más de 60 variedades y de comportamientos muy distintos.
 
Hipotiroidismo, Aumento de peso misterioso y caída de cabello
 
Ya instalada en la Tiroides, el VEB empieza a corroer y a impedir su función a medida que pasa el tiempo. En este estado de debilidad, la Tiroides produce hormones con menos efectividad, lo que resulta en el conocidísimo hipotiroidismo – una fase temprana de la tiroiditis.
 
El hipotiroidismo puede causar fluctuaciones en la temperatura corporal, fatiga, piel reseca… y ahí quedamos. ¿Pero qué sucede con todos los otros síntomas típicamente asociados a la baja producción de hormonas? Son síntomas de que el VEB está infectando la Tiroides, no de bajos niveles de hormonas; dolores articulares y musculares, debilidad, problemas de memoria, cambios de humor… estos son síntomas virales y no el resultado del hipotiroidismo.
 
El aumento de peso “misterioso” es un síntoma común que deja a mucha gente anonadada. Cuidás lo que comés, ejercitás regularmente, pero no hay con qué darle: el número en la balanza sigue subiendo. Seguro se lo adjudicaron al hipotiroidismo: que tenés una glándula haragana que no produce la cantidad suficiente de hormonas metabólicas para mantener a raya tu peso. Pero no es así como funciona la cosa. 
 
Lo que realmente está sucediendo es que, al momento en que el VEB se esconde en tu hígado durante la fase dos, hace que el órgano también se vuelva “vago”. Entonces luego, cuando el VEB se muda a la Tiroides, algunas células se quedan en el hígado ara seguir haciendo “quilombo”. Además de que la sola presencia del VEB en el organismo promueve la aparición de subproductos virales, células virales muertas y neurotoxinas en el sistema que le dan al hígado y al drenaje linfático trabajo constante para lograr purificar el sistema. Y encima, por otro lado, las glándulas suprarrenales compensando sin cesar esa falta de actividad de la Tiroides con exceso de adrenalina, sobrecargando al hígado de toxinas y trabajo. Por lo que concluimos que no es el hipotiroidismo el que causa el aumento de peso, sino que ambos, el hipotiroidismo y el aumento de peso son causados por el virus de Epstein-Barr.
 
Vale la pena aclarar que si no tenés un diagnóstico que indique una condición tiroidea, una infección viral de la misma y los efectos que se acaban de describir pueden estar detrás de tu lucha contra el peso. Como se mencionó antes, los estudios de Tiroides no son tan precisos, por lo que puede que en tus análisis no se muestre nada extraño si tus niveles hormonales son bajos. Y si, efectivamente, fuiste diagnosticado con alguna de estas condiciones – y estás medicado pero seguís en la lucha con el peso- es porque el medicamento no está tratando la infección viral subyacente, ni el daño de la glándula ni el temita con el hígado.
 
La pérdida del cabello es otro síntoma de la presencia del VEB. No es la baja producción de hormonas que hace que la bañera quede minada de mechones – sino que es el exceso de adrenalina y cortisol. Las glándulas suprarrenales son las más importantes del sistema endócrino porque son las mediadoras del cuerpo. Así que, como ya vimos, cuando la Tiroides está en aprietos, las suprarrenales empiezan a producir hormonas extra. Ese mecanismo no es dañino cuando sucede de vez en cuando, pero si la Tiroides se encuentra en constante lucha por la infección viral, ese exceso de hormonas también resultará ser constante; ese flujo constante de químicos estresores son los que causan el debilitamiento y pérdida del cabello.
 
Hipertiroidismo, Agrandamiento de Tiroides (bocio, estruma) y la Enfermedad de Graves
 
En algunos casos, en lugar de causar una disminución en la producción de hormonas, el VEB tienta a la Tiroides a producir hormonas de más. Esto se denomina Hipertiroidismo – y el diagnóstico que la mayoría recibe es la famosa Enfermedad de Graves, catalogada como una condición autoinmune que deja a muchos pacientes sintiendo que sus cuerpos los han defraudado. Pero esto está lejos de ser así.
 
Por el contrario, la Enfermedad de Graves y el Hipertiroidismo ocurren por una variedad particular de VEB – una más agresiva y escurridiza que las variantes ligadas al Hipotiroidismo- y que hace que la Tiroides se defienda regenerando tejidos y células. Este proceso lleva a la producción extra de hormonas, lo que resulta en síntomas como ojos saltones, agrandamiento de Tiroides, inflamación en la garganta, algo de fatiga, y fluctuaciones de temperatura. Como sucede con el Hipotiroidismo, muchos de los síntomas asociados con la E. de Graves (sudoración, presión alta, nerviosismo) están relacionadas no a esa sobreproducción de hormonas sino más directamente al VEB.
 
Inflamación y Tiroiditis
 
Cuando el VEB apunta a la Tiroides, el sistema inmune reacciona con todas sus energías y termina generando inflamación. Ya sabemos que esta es la respuesta natural a cualquier infección/lesión. Supongo que alguna vez te clavaste una espina - ¿viste como la piel de la zona se enrojece enseguida, se torna caliente y se hincha? Bueno, lo mismo pasa en este caso. Cuando el VEB se introduce en el tejido tiroideo, el sistema inmune se da cuenta al instante de esta presencia invasora y del daño de tejido, por lo que se inflama automáticamente. Esto puede darse conjuntamente con la sensación rara en la garganta o cuello, presión o dolor.
 
Entonces, si fuiste diagnosticado/a con Tiroiditis, date cuenta de que esto no es porque viniste mal de fábrica, sino que es el signo de que tu sistema inmune está trabajando duro para defenderse del VEB. La inflamación no es por los “auto-anticuerpos”, sino que están ahí porque fueron producidos, justamente, para dar batalla al virus y defenderse.
 
Nódulos, Quistes y Tumores
 
Y, como esperado, cualquier diagnosis de este tipo también está ligada a la lucha contra la invasión del virus de Epstein-Barr. Cuando el sistema inmune no puede destruir por sí solo al virus de Epstein-Barr, va por un respaldo: pretende desterrarlo construyendo una barrera de calcio. Los nódulos son eso: prisiones de calcio para las células del VEB.
 
Desafortunadamente, esto no ayuda demasiado porque, en primer lugar, las células del VEB logran escabullirse, y en segundo lugar, las que sí quedan encerradas siguen alimentándose y dejando sin energía a la tiroides. Si las células del virus prosperan demasiado en el nódulo, pueden darle vida y transformarlo en un quiste, lo que genera mayor presión para la Tiroides.
 
Si tristemente sufrís/sufriste de tumores cancerígenos, grabate que éstos son causados por raras y agresivas formas de VEB. Su formación indica que los órganos no sólo están lidiando con sobrecarga de toxinas, sino también de metales pesados y pesticidas. 
 
Mientras tanto, todo ese calcio para mantener al VEB a raya proviene de algún lado. Si una persona con nódulos formados no posee la cantidad de calcio necesaria en sangre proveniente de la ingesta regular de alimentos ricos en calcio, el sistema comenzará a sacar calcio de los huesos, lo que puede conducir a una osteopenia y, posteriormente, a la osteoporosis. 
 
Síntomas Virales, Premenopausia y Menopausia
 
Mientras que todo lo anterior sucede en tu Tiroides, puede que, también debido al VEB, experimentes otro síntomas, incluyendo depresión, ansiedad, uñas frágiles, manos y pies fríos, zumbido en los oídos, piernas cansadas, insomnio, entre otros. Usualmente, estos síntomas son ligados a diversos problemas de salud, cuando muchas veces tienen que ver con el virus de Epstein-Barr.
 
Más específicamente, el aumento de peso, la pérdida de cabello, la pérdida de memoria, la fatiga, las migrañas, “los calores”… son atribuidos a la menopausia, o a la premenopausia. La mayoría suele recibir ese “cambio de vida” junto con un diagnóstico informando algún problema con su tiroides, en lugar de simplemente rendirse a la aceptación de que su cuerpo se está revelando ante la edad. Es más, la menopausia simplemente marca un cambio en el ritmo de crecimiento, marca una ralentización (es decir, no “seguir creciendo” sino “comenzar a envejecer”) y no tiene por qué ser dolorosa ni incómoda.
 
Los clásicos síntomas de la menopausia enlistados arriba no son, en realidad, debido a la propia menopausia. Son signo de que algo más está en juego, generalmente debido a la exposición a la radiación o pesticidas – o al virus Epstein-Barr. Históricamente, el periodo de incubación del VEB era tal que empezaba a causar síntomas al momento en que los ciclos menstruales en la mujer cesaban, y la coincidencia se malinterpretaba como causa. Hoy en día, con variedades más agresivas y rápidas del mismo virus, las mujeres sufren de hipotiroidismo a temprana edad por lo que hoy no es raro que chicas de 25 años reciban diagnósticos premenopáusicos. Este es un error que deja a muchas jóvenes en crisis, pensando que todo está mal y que están envejeciendo antes de tiempo cuando, en realidad, el problema es viral y manejable.
 
Esta es formación crítica para que mantengas al alcance de la mano, porque las explicaciones médicas sobre el desbalance hormonal y temas de Tiroides no son sólidas y dejan a más de uno en total desconfianza y enemistad con su organismo.  Sienten que su cuerpo los traicionó, se sienten con culpa y débiles – cuando en realidad es todo lo contrario. El cuerpo está de nuestro lado y nos ama incondicionalmente: está en la lucha por su supervivencia, en plena batalla con un adversario que no puede ser derrotado si no se divisa de la manera correcta.
 
Conectar esto último con todo la información anterior ya citada es la verdad sobre cómo funciona la primera etapa para poder sanar nuestra Tiroides. Tu cuerpo no causó la enfermedad. Tu cuerpo no te defrauda. Tu cuerpo no tiene que ser culpable. Vos, menos que menos. Tenés que sanar. Tenés que seguir adelante. Y todo cambia al momento de saber estas cuestiones.
 
Análisis de sangre
 
Para poder acudir a la performance tiroidea apropiada, la primera aproximación tiene que ser mediante análisis de sangre; pero lamentablemente, su precisión es inconsistente. Para empezar, la lectura de los resultados hormonales de la Tiroides puede variar según el momento de los niveles de estrés de cada paciente. Por ejemplo, sentarse en el consultorio para la muestra de sangre puede generarte demasiado rechazo, miedo y estrés, comprometiendo a tus suprarrenales en el proceso para “sobrevivir” haciendo que la adrenalina y el cortisol te saquen del estado de homeostasis. Estos niveles al momento de la extracción pueden leerse luego como que tu Tiroides produce T3, T4 y TSH en exceso de manera constante – cuando en realidad sólo fueron generados en ese preciso momento. O también como que la adrenalina y el cortisol están saturando tu cerebro y amenazando a la glándula pituitaria –la encargada de producir TSH- con sobrecarga, tirando resultados mentirosos.
 
Hasta si la aguja no es la causante, cualquier intervención de la homeostasis afecta la química en tu sangre. Si sos alguien que experimenta estrés crónico, probablemente vivas con niveles altos de adrenalina y cortisol constantes y/o sufras de fatiga suprarrenal.
 
Se han visto perfiles tiroideos completamente opuestos en análisis de una misma persona con diferencia de una semana. Referirse a sólo un análisis de Tiroides es muy limitado; esto significa que los médicos pueden pasar por alto alguna condición, como así diagnosticar como enfermedad algo que simplemente fue momentáneo.
 
Esto no significa que los análisis dejen de tener credibilidad, sino que hay que tener en cuenta una gran cantidad de factores al momento del diagnóstico, para interpretar el cuadro de la manera más precisa posible. Si querés hacerte un análisis de Tiroides, pedí el análisis de TSH, T3, T4 y anticuerpos, y acordate de todos los factores involucrados al momento de los resultados.
 
Medicación
 
Mientras que, debido a lo hablado, puede que haya muchos casos en los cuales puede estar siendo innecesaria, en muchos otros brinda un poco más de energía, claridad mental y un mejor descanso para aquellos con Hipotiroidismo, por ejemplo. Lo que debemos tener en cuenta siempre es que más allá de que el paciente se sienta mejor, peor, o no vea la diferencia luego de la medicación, ésta no es prescripta para curar la Tiroides de atacantes, sino para compensar el exceso o la carencia de hormonas. 
 
Y la mayoría de la gente no termina de entender toda esta cuestión. Si estás tomando medicación por tu hipotiroidismo, vas a seguir sufriendo Hipotiroidismo y padeciendo el virus de Epstein-Barr, al menos que tomes nota de lo siguiente, sobre de las posibles medidas a tomar para encontrar una solución viable y sólida. 
 
Si ya no tenés Tiroides
 
Si pasaste por cirugía y te extirparon toda o parte de la glándula, hay un detalle crítico de debería atender: tu cuerpo sigue creyendo que la Tiroides está ahí, enterita. Vos también tenés que creerte esto, porque es la manera en que tu cuerpo encuentra la manera de adaptarse y sobrevivir: esto significa que tu sistema endócrino también lo cree, y que funciona como debería sin sacarle el hombro a la Tiroides.
 
¿Y por qué querrías que tu cuerpo siguiera ayudando a la glándula cuando ya no está? Porque más allá de la cirugía y del tratamiento con yodo y radiación, quede algún tejido activo que probablemente siga produciendo, aunque sea mínimamente, cierta cantidad de hormonas - lo que es beneficial para tu sanación. Con el cuidado apropiado, ese tejido puede regenerarse lo suficiente para que su funcionamiento mejore con el tiempo. Así que, a no bajar los brazos.
 
*Fuentes: Anthony William, investigador y autor best-seller del New York Times.
 
CAMILA PULDAIN
IIN® HEALTH COACH
INSTRUCTORA DE MUSCULACIÓN Y PERSONAL TRAINER | MATRÍCULA N° 6.013.
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