Lobos, Historias y Personajes 27 de octubre, 2016

CORONEL DOMINGO SORIANO ARÉVALO

Ilustre personaje de la historia de Lobos, fue edecan de Manuel Belgrano, creador de la Bandera Nacional.

En el marco de los festejos por el 206º aniversario de Lobos, y transitando el mes en que se conmemora su fundación, Infolobos le acerca a sus lectores la historia de uno de los personajes que forman parte del relato del nacimiento de nuestra ciudad.
 
De esta forma, algunos lectores (los más jóvenes tal vez), tendrán oportunidad de conocer un poco más sobre las páginas iniciales de la historia de nuestro pueblo. 
 
Domingo Soriano Arévalo (de Arévalo) nació en Buenos Aires el 14 de diciembre de 1783. Sus padres fueron los españoles Pedro Rodríguez de Arévalo y Ana María Fernández Valledor. Él era el menor de catorce hijos, de una época en que muchos niños morían al nacer o antes de los dos años, y aquí pasó lo mismo, sobrevivieron solo siete.
 
El mayor fue Mariano, los otros: Narciso, Thomas Domingo, José Eusebio, Manuela Faustina y Thomas Antonio. Cinco años tenía el niño Domingo Soriano cuando muere su padre.
 
Como su padre Domingo Soriano y Thomás Domingo estuvieron al servicio del Rey desde l802, dos años más tarde formaban parte de la Guardia del Fuerte de Luján, en los Blandengues -Arma de Caballería-.
 
Domingo Soriano participó en las Invasiones Inglesas, como “soldado distinguido” según cita del Historiador Jacinto R. Yaben (Tomo I, pág. 309). En 1809 revista como Subteniente del Batallón de Andaluces, pero luego de producida la Revolución del 25 de mayo de l8l0, en el mes de agosto es expulsado y junto con otros soldados se alista en el Regimiento de los Dragones de la Patria, ingresando en la 9° Compañía del ler. Escuadrón.
 
En enero de l8ll, Domingo Soriano se desempeñó como Teniente en el Regimiento de Dragones en Oruro, formando parte de la vanguardia del Ejército del Norte a las órdenes de Juan Ramón González Balcarce. Más tarde, tras del desastre de Huaqui y los hechos ocurridos, las tropas se repliegan hasta San Salvador de Jujuy y allí el l° de diciembre de ese año, es promovido al grado de Ayudante Mayor. De Jujuy pasan a Tucumán, donde intervienen en la Batalla del Río de las Piedras. En tanto, desde principios de l8l2 ha sido designado el Gral. Manuel Belgrano como Jefe del Ejército del Norte. Gervasio Posadas con fecha l5 de setiembre de l8l2, confirma el ascenso de Arévalo a Capitán Graduado, grado con el que interviene en la Batalla de Tucumán.
 
De aquella época recordaría más tarde Domingo Soriano, la buena caballería independiente, contra la mala caballería realista. Era una constante del Regimiento de Dragones: Sus oficiales se habían formado en los Blandengues de Frontera, fogueados en la lucha contra el indio. Sus tácticas aprendidas en la pampa bonaerense, le iban a dar resultados y se coronarían en los triunfos de Tucumán el 24 de septiembre de l8l2 y Salta el 20 de febrero de l8l3.
 
Domingo Soriano y su compañero Diego Balcarce, fueron elogiados en el parte de acción, por el Gral. Belgrano, de la columna patriota en la Batalla de Salta.
 
Luego vendrán los desastres de Vilcapugio y Ayhouma; Domingo interviene como Capitán de Caballería de Línea, tiene entonces 29 años de edad. Su carrera no había sido meteórica como la de los Balcarce, sino más bien lenta con más de quince años de servicio. Pero no había estado en Europa ni había pertenecido a las sectas Masónicas inglesas, que muchos de sus superiores sí las tenían. Y su hermano sacerdote Pedro Eusebio aún no tenía amigos –luego tuvo- como Capellán de San Isidro Labrador; así que sus ascensos se debían sólo a su actuación personal y no ha recomendaciones.
 
Domingo Soriano contrajo una tos crónica -que lo acompañó toda su vida- como consecuencia del clima del Norte, la mala alimentación, la pésima medicina y los intensos fríos de las noches.
 
El 20 de diciembre de l8l3 Arévalo es destinado al Regimiento l de Infantería Patricios, con el grado de Teniente Coronel. En l8l5 pasa a Tucumán, donde el Gral. Belgrano ha entregado el mando del Ejército a José de San Martín quien se halla en plena etapa de reorganización. En l8l6 Domingo Soriano pasa a desempeñarse como Edecán de Belgrano, cargo que ejercería hasta el 8 de febrero de l8l9.
   
Es por esta época donde conoce y se enamora de una niña de tan solo l4 años, Josefa Laguna y Bazán, hija de Francisca Bazán de Laguna, la dueña de la histórica Casa donde se declaró la Independencia Nacional. Contará luego de muchos años que teniendo l0 años, había seguido de una azotea los avatares de la Batalla de Tucumán, tal vez ese día vio por primera vez a Domingo Soriano con el que luego contraería matrimonio, aunque le llevara casi veinte años de diferencia. De este matrimonio nacieron cinco hijos. El primogénito Hermenegildo Nicanor Joaquín se casará con Juana Antonia Fernández, nieta de José Salgado y Pascuala Rivas, fundadores de Lobos.
 
Siguiendo la historia de Domingo Soriano, quien deja de ser Edecán del Gral. Belgrano por haber sido designado Comandante -Jefe- de la Guarnición de Tucumán, por órdenes del Director Supremo debe marchar a Santa Fe a enfrentarse con las montoneras de Estanislao López. La Anarquía del Año 20 había comenzado…
 
Posteriormente, el recién designado Gobernador de Tucumán Bartolomé Araoz, detiene y engrilla a un ya muy enfermo Manuel Belgrano, también al Gobernador depuesto Botello y a Domingo Soriano, fue la noche negra del 11 al 12 de noviembre de 1819. Después de la sublevación de la Posta de Arequito el 8 de enero de 1820, Arévalo es llamado a Buenos Aires, dejando su familia en Tucumán.
 
Su cuñado Pedro Bolaños y su hermano el Pbro. José Eusebio, se abocarían a buscarle una vivienda; en tanto él se instala en San Isidro junto a ese hermano, hasta que en 1823 consigue una casa en Lobos.
 
En 1821 por un Decreto del l7 de julio, el Gobernador Martín Rodríguez otorgó al Coronel Arévalo, un Escudo de Oro en cuyo frente llevaba grabadas las armas de Buenos Aires y en la orla el lema” Al valor constante por el honor a la Patria”; decía el decreto” deberá llevar VS en el brazo izquierdo para timbre de su persona y el noble estímulo de sus compañeros de armas”; la comunicación a Arévalo estaba firmada por el Gral. Francisco de la Cruz.
 
En ese 1821 en el interior de la provincia de Buenos Aires, dominaba el terror. Las montoneras de los Carreras asociadas a Ramírez hicieron planes con el cacique Ancalifú. El 2 de diciembre se hallaban preparando el horror que conmovería a toda la campaña bonaerense, el día 3 el pueblo de Salto sufrió una carnicería espantosa, el saqueo y el incendio del malón.
 
En tanto Martín Rodríguez, convoca a los Jefes de campaña a Buenos Aires, entre ellos Domingo Soriano Arévalo, citado para el día 8 de diciembre con la firma de Marcos Balcarce. Pero en esa reunión se decide atacar a los indios Pampas y a Ramírez, error fatal, en lugar de perseguir al chileno Carreras y su División. La alianza pacientemente elaborada por Juan Manuel de Rosas se hacía añicos. Rondeau, no conocía la lucha contra el indio, pero sí Marcos Balcarce, Rosas, Arévalo y otros que habían sido Comandantes de la Frontera, conocedores de los malones que aniquilaban y sangraban los pueblos, quemaban las estancias de los cristianos muertos y las mujeres cautivas; ellos sí sabían el destino que les esperaba a quienes quedaban en medio del malón.
 
A fines de octubre de 1823, el Coronel Arévalo se enfrenta en la Laguna del Arazá con un Malón General que había envuelto toda la Frontera Sud y Centro. El epicentro de la defensa estaba en San Miguel del Monte y Lobos, el 1° de noviembre se produce el combate. Arévalo con el auxilio de Juan Manuel de Rosas y sus Colorados, vence a los Tehuelches, lo que salva a Lobos de ser destruido por el malón. Este Regimiento fueron los Blandengues de Frontera que luego partirían en noviembre de l826 de Lobos, con el nombre de Regimiento 6 de Caballería de Línea.
 
Luego del Arazá, que más que un malón fue una invasión, el Coronel Arévalo con el apoyo de Rosas y Martín Rodríguez logran batir a los indios en la zona de Lobos, ultimando a uno de los caciques en la Estancia del Salado- propiedad de José Santos Casevalle-. En esta invasión tres Estancias de Rosas fueron desbastadas.
 
A Juan Manuel de Rosas se debe que por sus pactos con los Pampas la Provincia de Buenos Aires y la misma ciudad de Buenos Aires no fueran arrasadas por los indios cuyo número superaba los diez mil hombres de lanza. 
 
En l820 en que Domingo Soriano Arévalo es designado Jefe de la 1ra. Sección de Frontera, nace su trato con Juan Manuel de Rosas, a quien respetaría por la disciplina que había inculcado al Regimiento 5° de Caballería cuando Rosas fuera su Jefe, y por la organización de los Colorados del Monte con quien combatiera codo a codo en la invasión de 1823.
 
Domingo Soriano a los 40 años estaba cansado de tantas luchas y combates, ya que desde 1801 participaba en guerras –en lo único que no participó fue en los combates en la Banda Oriental-. En diciembre de 1824 pasa a Plana Mayor del Ejército y se acoge a la Ley de Reforma Militar. Lavalle le ofrece en 1828, hacerse cargo de la Frontera, pero declina el ofrecimiento y se retira a la vida privada en su casa de Lobos, habían concluido 27 años de vida militar sin descanso. Pero en su casa se hicieron reuniones entre emisarios de Rosas y Lavalle. Con Rosas mantuvo correspondencia desde 1820, lamentablemente hoy perdida.
                    
Gregorio Aráoz de Lamadrid, bajo el mando de Lavalle, visitaba su casa y varias veces le ofreció la reincorporación al Servicio Activo, pero siempre lo rechazó. Además, aunque en la época del Ejército del Norte a Domingo Soriano le desagradaba el comportamiento de Dorrego, desaprobaba su fusilamiento en Navarro. Su pensamiento sobre la realidad de la frontera era el mismo de Juan Manuel de Rosas, aunque varios de sus camaradas se habían enrolado con los unitarios. Arévalo tenía el concepto de San Martín de no participar en las riñas internas, que se agravarían con el correr de los años; sólo había intervenido contra Ramírez, no participó en los movimientos anárquicos ni en las luchas de federales y unitarios. Tampoco Arévalo formó parte de alguna Logia y simpatizó con Alvear cuando disolvió la Logia Lautaro.
 
Domingo S. Arévalo muere en Lobos el l8 de febrero de l834, a los 51 años de edad. Sus restos yacen en la Iglesia Nuestra Sra. del Carmen de Lobos.
 
La mitología popular, aunque hay contradicciones, adjudica al Gobierno de Martín Rodríguez el haber dado campos en el Cuartel IV donde estaba la Estación del Ferrocarril Roca: José Santos Arévalo. Hay quienes dijeron que esas tierras fueron arrebatadas a los indios. Pero la realidad es otra: Josefa Laguna viuda de Domingo S. Arévalo y sus hijos: Nicanor Joaquín, Irene, Carolina y Enriqueta, compra a Antonia Aguilera e Hijas, sucesores de Antonio Castillo, compra un campo de 320 varas de frente por 2 leguas de fondo, lo que equivale a 8.189 ha. 51ª. 95ca., según Escritura del 21 de febrero de 1855 .Son los campos denominaos Colís. El 9 de enero de 1864 el Gobierno de Buenos Aires vende a Nicanor Joaquín Arévalo dos fracciones de campo, una de 492has.79a. 84ca. Y otra de 1290has. 33a. Con fecha 3 de octubre de l873 el Gobierno le vende un sobrante de 484has. 31a. 60ca y con Escritura de fecha 11 de mayo de 1877 compra a otro propietario 327 has. 35ª 58ca. más. A la muerte de Josefa Laguna sus hijos heredan: Nicanor Joaquín poco más de 5301 has y el remanente de 2888 has recae en su hermana Irene Arévalo de Caminos de las que vende a Joaquín 503 has 31a 95ca.
 
Con estos últimos datos, se da por tierra con el dicho que el Coronel Domingo Soriano Arévalo había recibido tierras fiscales por su actuación en las Guerras de la Independencia y contra el indio, ya que sus descendientes recién a 21 años de su muerte, a partir de 1855, comienzan a adquirirlas.
 
La propiedad ubicada en la intersección de las calles Salgado y Belgrano, es la misma que cobijó a este ilustre personaje de nuestra historia.  
 
Lobos, 26 de Junio de 2008.
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